La seguridad en los emprendedores (I)

Rafael Vidal Delgado 

Coronel de Artillería(R) 
Diplomado de Estado Mayor 
Doctor en Historia por la Universidad de Granada 

Diplomado y profesor del Máster Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global(MEDSEG) 
Diplomado y profesor principal del Máster Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM) 
Asesor de Planificación Estratégica de AMASPLUS INGENIERÍA

 

rafaelvidal@amasplus.com

 

07/05/2014

 

Tras muchos años, cerca de cuarenta, efectuando tareas de planeamiento en el área de la Defensa y con veinte años haciendo lo mismo en seguridad, emergencias y catástrofes, parece bagaje suficiente para exponer algunas ideas que pueden ser muy útiles a los jóvenes emprendedores.

 

En marzo de 2007 fui invitado, a través de Belt Ibérica, S.A., a participar en unas jornadas que sobre “innovación” se celebraban y me imagino que siguen haciendo, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia. La mesa en la que participé estaba formada por un vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y un alto cargo de la Corporación Mondragón del País Vasco.

 

El emprendedor que quiere abrirse camino en el mundo empresarial debe como primer pilar “innovar”, dado que nadie puede entrar en un mercado haciendo lo mismo que los que ya están en él, debe “diferenciarse” y presentar el producto o servicio de tal manera que se gane a los futuros clientes.

 

Hasta la fecha se echaba en falta y se criticaba en diversos foros, el escaso número de emprendedores que había en España. Nuestros jóvenes, cuando accedían al mercado laboral lo que pretendían en su inmensa mayoría era obtener un trabajo remunerado, en consonancia con los estudios realizados, siendo contados con los dedos de la mano los que iniciaban una andadura solo o en compañía de varios amigos.

 

En 2013 la situación ha cambiado por completo y el trabajo no existe o es tan mísero que no merece la pena aceptarlo, por los años de esfuerzo que ha costado alcanzar la “salida de la carrera” profesional.

 

Las distintas Administraciones Públicas se afanan en publicar, difundir y en algunos casos conceder, ayudas a los jóvenes emprendedores, pero no se les enseña el procedimiento de enfrentarse a un mercado, de conocer los productos y servicios existentes, las necesidades de los clientes, las nuevas necesidades que pueden aparecer o crearse, a diferenciarse de los posibles competidores, de conocer cuáles son los factores claves que puede darle el éxito, y muchas más cuestiones. Estos jóvenes necesitan adquirir todos esos conocimientos, no en el primer ciclo de carrera, es decir la universitaria, sino en los master posteriores. Particularmente no tengo ninguna fe en los master universitarios que en teoría capacitan al alumno para superar el “grado”, porque los que lo imparten son “teóricos” y lo que necesitan en ese momento los jóvenes es la experiencia.

 

Con esta afirmación no desmerezco de los conocimientos universitarios, porque soy de los que creo que para alcanzar la práctica hay que disponer de fuertes conocimientos teóricos. Nadie puede construir un rascacielos sin antes estudiar la carrera de arquitectura y nadie puede ejercer el mando de una división, sin haber previamente pasado por un centro de formación castrense. Las catedrales fueron construidas por “maestros” y los ejércitos estaban mandados por generales, que como mínimo habían estudiado los tratados de Vegecio (un teórico de la guerra).

 

Sunt Zu (se escribe de múltiples maneras) escribió quinientos años antes de Cristo, los “Trece artículos del arte de la guerra”, verdadero método de planeamiento para vencer a los enemigos, a través del estudio del terreno, el propio enemigo y los medios disponibles. Vegecio, casi mil años más tarde escribió para el mundo romano “Instituciones militares”, dando un paso siguiente al anterior, al introducir la organización como uno de los elementos claves del planeamiento, así como la interconexión de medios distintos, siendo el primero que habló de “armas de acompañamiento”.

 

Hoy en día, ese método de planeamiento se ha consolidado en todos los ámbitos castrenses, de tal forma que es una forma de pensamiento en el tiempo previo a actuar. Utiliza el mismo método, desde el general en jefe al soldado de primera línea, porque ambos estudian y analizan la misión que se les ha encomendado dentro de un ambiente meteorológico, social, político, humano, etc., determinado. Ambos estudian el terreno por donde tienen que cumplir su misión, el primero sobre una extensión de muchos kilómetros cuadrados, mientras que el segundo en el que ve delante de él, el general obtiene vías de penetración o defensa y zonas de especial interés, mientras que el soldado retiene rocas y vegetación donde poder guarecerse y avanzar o defenderse. Ambos estudian al enemigo, el primero con todo su potencial, el segundo aquellos elementos que pueden dar al traste a su vida. Ambos analizan sus medios disponibles, el primero divisiones de infantería y armas sofisticadas, el segundo, su fusil, granadas de mano, botes de humo y poco más. Los dos tras ese estudio de los “factores de la decisión” conciben, el primero grandes maniobras envolventes, desbordantes de ruptura, defensiva, retardadora, etc. y el segundo avanzar corriendo por la derecha o izquierda, avanzar reptando, etc.

 

En definitiva los dos, el general y el soldado, han seguido el mismo método de planeamiento. Pero hay más, en la década de los noventa, supimos transformar el método de planeamiento para superar situaciones de emergencias y catástrofes y de esta manera surgieron, el MEBELTSEG y MEBELTSEM y cientos de planes de autoprotección, de protección civil, de protección de datos, de seguridad de la información, de organización policial, etc., se elaboraron siguiendo el Método.

 

Hoy se avanza un paso más y se afirma con rotundidad que este método sirve igualmente para emprender e innovar y que además, tiene garantizado el éxito el emprendedor que lo sigue. Los tres emprendedores de la figura, lo han seguido y se encuentran consolidando su posición en mercados tan dispares como la educación infantil; la ingeniería, seguridad y medio ambiente; y arte floral, esperando que el futuro sea prometedor para ellos.

 

A lo largo de una serie de columnas vamos a ir desgranando el método, adaptado al emprendedor, y lo primero que haremos será denominarlo. Seguiremos la serie de sus hermanos mayores y titularemos al Método como MEBELTEMP o Método Belt para Emprendedores.

 

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