Proyecto de Seguridad. Plan de Seguridad. Director de Seguridad.

AMASPLUS Ingeniería

Rafael Vidal

13.01.2015

 

 

En ninguna normativa legal se recoge la definición de Plan de Seguridad. Como profesor en el Master Ejecutivo de Dirección de Seguridad Global de la Universidad Camilo José Cela de Madrid, en donde el autor de esta columna ha impartido, entre otras, la asignatura de “Planes operativos de seguridad”, lo define como un:

Documento de carácter clasificado que recoge las características del sistema de protección y donde se describen los recursos humanos técnicos y organizativos necesarios para hacer frente a los riesgos.

Tampoco la legislación es muy explícita al referirse sobre lo que es un plan de seguridad ni quién está obligado a elaborar, redactar e implantar uno de ellos.

Sin embargo hay que hacer constar que para que exista un Plan, que es un documento operativo, tiene que existir previamente un “proyecto técnico de seguridad”, en donde se plasmen los medios técnicos de alarma, detección, prevención y reacción, complementados con los medios humanos necesarios para su activación.

El Reglamento de Seguridad Privada no es sólo desarrollo de su Ley homónima, sino también de la Ley Orgánica de Protección Ciudadana [1], la cual en su artículo 13 relaciona, bien que de forma muy sucinta, las medidas de seguridad en establecimientos e instalaciones:

1. El Ministerio del Interior podrá ordenar, conforme a lo que se disponga reglamentariamente, la adopción de las medidas de seguridad necesarias en establecimientos e instalaciones industriales, comerciales y de servicios, para prevenir la comisión de los actos delictivos que se puedan cometer contra ellos, cuando generen riesgos directos para terceros o sean especialmente vulnerables.

2. No obstante, las autoridades competentes podrán eximir de la implantación o el mantenimiento de medidas de seguridad obligatorias a los establecimientos, cuando las circunstancias que concurran en el caso concreto las hicieren innecesarias o improcedentes.

3. La apertura de los establecimientos que estén obligados a la adopción de medidas de seguridad, estará condicionada a la comprobación, por las autoridades competentes, de la idoneidad y suficiencia de las mismas.

4. Los titulares de los establecimientos e instalaciones serán responsables de la adopción o instalación de las medidas de seguridad obligatorias, de acuerdo con las normas que respectivamente las regulen, así como de su efectivo funcionamiento y de la consecución de la finalidad protectora y preventiva propia de cada medida, sin perjuicio de la responsabilidad en que al respecto puedan incurrir sus empleados.

¿Quién es el técnico competente que puede elaborar un proyecto de seguridad? La normativa española, en todos los sectores, es profusa en emplear la expresión “técnico competente”, pero sin definir quién verdaderamente lo es. En emergencias y seguridad existe esa orfandad que se registra a lo largo de toda la normativa de seguridad privada.

Esta cuestión del técnico competente se produce también en Prevención de Riesgos Laborales, en la cual parece deducirse que cualquier técnico de prevención de nivel superior podría elaborar y redactar un plan, pero: ¿lo puede hacer técnicamente, cuando deba plasmar circuitos, medios electrónicos, etc., que se escapan a su formación específica de técnico en PRL? En teoría nadie le va a pedir nada, pero, en el caso de que se produzca un accidente con afectados, el juez, impulsado por la parte contraria, podría argumentar el poco conocimiento y capacidad técnica del firmante para elaborar tal proyecto, cuya consecuencia ha sido el accidente. No olvidemos que el empresario está obligado a disponer de los “medios humanos y materiales necesarios para la realización de las actividades preventivas que vayan a desarrollar en la empresa”.

Lo mismo ocurre en el proyecto técnico de seguridad. Recordemos lo que expone el artículo 13 de la Ley de Protección Ciudadana, en su apartado 4:

4. Los titulares de los establecimientos e instalaciones serán responsables de la adopción o instalación de las medidas de seguridad obligatorias, de acuerdo con las normas que respectivamente las regulen, así como de su efectivo funcionamiento y de la consecución de la finalidad protectora y preventiva propia de cada medida, sin perjuicio de la responsabilidad en que al respecto puedan incurrir sus empleados.

Una de las pocas normas existentes en España que aclara el concepto de “técnico competente” es de la Comunidad Autónoma de Baleares, que en el Decreto 8/2004, de 23 de enero, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley de Ordenación de Emergencias en las Illes Balears, anterior a la aprobación del R.D. 393/2007, recoge:

Artículo 13

Técnicos competentes

A los efectos del presente Decreto, se consideran técnicos competentes para poder redactar y firmar los planes de autoprotección los siguientes:

  • Ingenieros e Ingenieros Técnicos dentro del ámbito de sus respectivas competencias y atribuciones profesionales, siempre que cuenten con la debida especialización y formación en la materia objeto de los planes de autoprotección y se hallen inscritos en el registro correspondiente que deberá existir en la Dirección General de Emergencias.
  • Arquitectos y Arquitectos Técnicos dentro del ámbito de sus respectivas competencias y atribuciones profesionales, siempre que cuenten con la debida especialización y formación en la materia objeto de los planes de autoprotección y se hallen inscritos en el registro correspondiente que deberá existir en la Dirección General de Emergencias.
  • Técnicos de Prevención de riesgos laborales de nivel superior, especialidad Seguridad en el Trabajo, según lo dispuesto en el Real Decreto 39/1997, de 17 de enero, incardinados en los Servicios de Prevención debidamente acreditados por la Autoridad laboral competente.
  • Directores de Seguridad de empresas acreditadas por el Ministerio de Interior, en el ámbito de sus respectivas competencias y atribuciones profesionales

El Decreto 277/2010 del Gobierno Vasco, de 2 de noviembre, “por el que se regulan las obligaciones de autoprotección exigibles a determinadas actividades, centros o establecimientos para hacer frente a situaciones de emergencia” recoge el profesional que puede considerarse “técnico competente” en materia de autoprotección.

El título de Técnico en Prevención de RR.LL podría asemejarse al de Director de Seguridad, aunque (incluso siendo éste un título universitario y homologado por el Ministerio del Interior) no puede considerarse el resultado de una formación técnica. Efectivamente, entre sus asignaturas se recogen conceptos de esta índole, pero son más para su empleo operativo que para capacitar al alumno para la realización de proyectos técnicos.

¿Podría ser un técnico competente para elaborar un proyecto de seguridad un ingeniero o arquitecto? En principio no hay nada que se le oponga, pero ¡qué conocimientos tiene ese técnico en concebir un plan de seguridad! Es como si se le pidiera a un militar que aparte de concebir un plan de operaciones construyera las armas para llevarlo a efecto, ¡qué conocimientos tiene para efectuar un eficaz análisis de riesgo! Con respecto al análisis de riesgos es aconsejable tener en cuenta el dictamen de la Unidad Central de Seguridad Privada, publicado en el Boletín Informativo nº 44 de enero de 2015, en donde expresa taxativamente que el mismo es competencia exclusiva de los directores de seguridad homologados por el Ministerio del Interior.

Tenemos pues dos parámetros a la hora de elaborar un proyecto de seguridad; uno es el táctico, en el cual el Director de Seguridad estudia el entorno y analiza los riesgos, indicando a continuación las características operativas que deben cumplir los medios para culminar en una memoria en donde se recoja todo lo anterior. Este sistema se ha llevado a cabo en los proyectos que el autor de estas líneas ha tenido bajo su responsabilidad.

Como consecuencia de ello, un ingeniero transforma esos requerimientos operativos en resultados técnicos y redacta en consecuencia el proyecto, al cual debe unírsele la “Memoria” que ha redactado el director de seguridad.

Los dos deben responsabilizarse del proyecto y por ende los dos deberían firmarlo. Distinto sería que el ingeniero o arquitecto también tuviera la titulación de director de seguridad homologado por el Ministerio del Interior, en cuyo caso está capacitado para elaborar las dos partes: operativa y técnica [2].

Tras la ejecución del proyecto, el director de seguridad, orgánico de la entidad que pretende asegurar un patrimonio, es el que desarrolla un Plan de Seguridad adaptado al proyecto + memoria.

La actual legislación habla constantemente de las empresas instaladoras de medios técnicos de seguridad, encontrándose referencias explícitas desde las disposiciones adicionales y transitorias, hasta en el articulado del Reglamento de Seguridad Privada, pudiéndose citar como muestra la Sección VI de su Título I, considerándose desgraciadamente, que la competencia en la elaboración de un proyecto de esta índole es una empresa homologada por el Ministerio del Interior como instaladora. Es como si fueran las únicas organizaciones que pudieran hacer proyectos de obra. En un proyecto arquitectónico o de ingeniería, existe un redactor del mismo: arquitecto o ingeniero, el cual actúa como perteneciente a la “propiedad”. Tras redactar el proyecto se elabora un Pliego de Prescripciones Técnicos, al cual presentan ofertas las empresas constructoras/instaladoras. La adjudicataria es la que ejecuta el proyecto bajo la supervisión del arquitecto o ingeniero. El mismo proceso debe existir en un proyecto de seguridad.

Las empresas y las organizaciones españolas, incluidas las Administraciones Públicas, todavía no se han percatado que el Director de Seguridad, no es un individuo, jefe de un conjunto de vigilantes y encargado de coordinar unas serie de medios materiales de protección, sino que, además, es un técnico, altamente cualificado, para redacta de forma obligatoria, como mínimo la “Memoria” de cualquier proyecto de seguridad, trabajando al unísono con el ingeniero o arquitecto que deba transformar esos requerimientos técnico-operativos en especificaciones técnicas.

La seguridad está en juego y debemos adecuarnos para hacer frente de las nuevas amenazas.

 

[1]En fase de modificación.

[2]La obligatoriedad de un proyecto técnico estaría en función de la instalación o actividad a proteger. 

 

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