Chalecos antibalas y el control humano

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14.12.2014

 

 

Chalecos antibala y el control humano

 

Un artículo y dos noticias me permiten recapacitar sobre los pros y contras de la protección de los hombres y mujeres que conforman las fuerzas y cuerpos de seguridad. El artículo se titula “El empleo estratégico de las Fuerzas Terrestres”, del que es autor el general de división, colaborador del Foro para la Paz en el Mediterráneo y gran amigo, Ángel Guinea Cabezas de Herrera (1); el siguiente artículo ha sido elaborado por la redacción de una revista digital, con el título ¿De qué se quejan los españoles sobre la Policía? (2) y la noticia se refiere a la muerte de una agente en Vigo y herido su compañero al repeler un atraco y no llevar chalecos antibalas (3).

 

Tras la muerte del agente, unido a otros fallecidos y heridos en actos de servicio, han generado por parte de los sindicatos policiales unas protestas ante el Ministerio de Interior, del que se ha hecho amplio eco la prensa, sobre la necesidad de que todos loa policías y guardias civiles dispongan de su correspondiente chaleco antibala.

 

Puede parecer que las tres reflexiones, con sus conclusiones correspondientes no tienen ninguna relación, pero SI y mucha, porque las tres están relacionadas con el “control humano” o “control social” y la interrelación que debe existir entre los “protectores de la convivencia” y los ciudadanos.

 

En el primer caso el general Guinea se pregunta el por qué tras haber derribado a un dictador y liberado a la población de su opresión no se consigue obtener el “acercamiento” a los ciudadanos. Él lo llama ámbito humano y lo define según la doctrina norteamericana como “La totalidad de los ambientes físico, cultural y social que influencian el comportamiento humano hasta el extremo de que el éxito de cualquier operación depende de la aplicación de capacidades únicas designadas a ganar conflictos centrados en la población”. Además añade que “El ámbito humano no puede ser controlado o dirigido por medios o capacidades técnicas sino que exige contacto humano con duración y persistencia”. Quiere significar a lo largo de su interesante y experimentado trabajo que la población en general “repele”, no con las armas sino en su consideración, al que se le presenta como “salvador”, yendo constantemente armado, con casco, chaleco antifragmento, pistola, etc., que no se lo quita ni para tomarse una copa y charlar con el líder de una comunidad (4).

 

El general Guinea argumenta: “Al mismo tiempo, en el área bajo control del Reino Unido, el procedimiento de patrullaje diseñado indicaba que, llegados a la zona de patrullaje, el Mando del pelotón bajaría del vehículo, realizaría un rápido reconocimiento y, si la situación parecía tranquila, el pelotón se despojaría del casco y de parte de la impedimenta y se patrullaría con boina como prenda de cabeza y con las armas apuntando hacia abajo, en una muestra de tranquilidad y confianza en la población. Y esta forma de ganar a la población es la única forma de lograr el éxito en el choque de voluntades”.

 

A veces los corresponsales de guerra nos remiten crónicas escritas o audiovisuales, en donde se ven escenas tiernas de un guerrero, fuertemente armado, acariciando a un niño, pero ¿es esa la generalidad?, de hecho no es así, dado que desde hace años se crearon, por necesidades operativas, unidades de “asuntos civiles” y de hecho el artículo del general Guinea termina: “Por ello es quizá el momento de dar consistencia conceptual al control del ámbito humano y mantener unidades terrestres adecuadamente adiestradas y en cuantía suficiente para abordar con éxito las muy probables operaciones futuras, en las que volverá a tener importancia vital el combate entre la gente y por la gente, en un entorno fundamentalmente terrestre”.

 

Por su parte One Magazine analiza una encuesta realizada por internet en diversos países y en el apartado del nuestro, se ha observado que la policía es considerada eficaz por el ciudadano, considerando que la tecnología digital mejora la seguridad, pero al mismo tiempo un 77% expresa que desearía tener más “contacto” con la policía.

 

El policía tiene que ser una persona cercana, cuya presencia debe emanar “prevenir” y “proteger”. Una persona a la que se pide ayuda en caso de necesidad, es decir su misión es ayudar, no “reprimir”, aunque evidentemente en determinados momentos, cuando “los malos sociales” actúan en contra de la comunidad, ellos son los que deben reducirlos.

 

Cuando nos encontramos en determinados lugares de una ciudad, vehículos policiales con agentes fuertemente protegidos y con sus defensas dispuestas, no refleja sentimiento de seguridad en la ciudadanía, al revés, de miedo, alejándose de la zona lo más rápidamente posible, que si están allí “esos policías”, es que hay algún peligro latente.

 

En aras de una mayor operatividad, los uniformes policiales han evolucionado en los últimos años, desde un “uniforme de paseo”, con su defensa y su pistola, a otro de “campaña”, asemejándose a uno militar, aunque con distinto color de uniforme.

 

No digamos cuando vemos a los grupos de reacción, antidisturbios, etc., que llevan casco, visera, una larga defensa y armamento diverso y desde luego más potente que la simple pistola.

¿La presencia de tanta fuerza, crea tranquilidad o intranquilidad? Buena pregunta a hacerse. En varias ciudades y territorios he asesorado, a través de Belt Ibérica, S.A., sobre organización policial. Las ciudades tenían casco histórico bastante degradado, donde la delincuencia a pequeña escala campaba a sus anchas, aplicándose el remedio de “presencia policial”, en patrullas a pie y motorizadas. En todos los casos la convivencia volvió a esos barrios de calles estrechas, pero desde luego no sobre la base de policías fuertemente armados, amenazantes y represores, sino como acercamiento a las personas normales que vivían atemorizadas, pudiéndose poco a poco “limpiar” las zonas de indeseables.

 

La seguridad personal de los agentes del orden es una necesidad imperiosa, pero eso no se soluciona asignando, a cada uno de ellos, aparte de su uniforme, un chaleco antibalas, un casco, defensa y armas defensivas y ofensivas, porque una ciudad en donde la “presencia policial” se observa de esa manera, puede que sea una ciudad segura, pero los ciudadanos tendrán una sensación de miedo e inseguridad.

 

La seguridad del policía se configura en una serie de factores, en los que uno de ellos es su protección personal basada el chaleco, casco y armas, el cual no es el más importante.

La seguridad del policía se basa:

  1. En sus conocimientos profesionales.

  2. En la psicología social, que le hará percibir que en el entorno hay una cierta tensión que puede ser origen de violencia.

  3. En la información que recibe a través de los medios digitales disponibles, que le comunican desde la central cómo es la situación en la zona, y de las características de los agresores del orden público.

  4. En la coordinación de la pareja policial, verdadera unidad orgánica de defensa y ataque.

  5. De unas reglas de enfrentamiento claras, de tal manera que su defensa no debe activarse cuando el agresor le dispara con el arma, sino cuando porta un arma, que ya ha disparado o se dispone a hacerlo. Para ello el policía debe ser buen tirador de pistola y practicar el tiro con mucha frecuencia, dentro de su formación permanente, porque su obligación es “reducir” sin “matar”, es “herir” al enemigo para poder reducirlo y ponerlo en manos de la justicia. Estas reglas de enfrentamiento deben ser asumidas en todo momento por la administración y los líderes políticos que “gobiernan” y mantenerlas a pesar de cualquier presión mediática, muchas veces impulsada por otras opciones políticas que lo único que desean es desgastar a las siglas del que gobierno.

Más cuestiones podrían aducirse, pero no es objeto de la presente columna sintetizar lo que debe ser la profesión policial.

Por otra parte, al no conocer las características técnicas de los nuevos chalecos antibalas, no puedo profundizar en los efectos que produce una bala contra la persona protegida por un chaleco, pero mi conocimiento de antaño, era que el choque de la bala contra el cuerpo origina un intenso dolor que te deja casi sin respiración, quedándose anonadado durante unos segundos como mínimo, tiempo suficiente para que el agresor se acerque y dispare a quemarropa en la cabeza o en otra parte del cuerpo no protegida.

 

La profesión policial, al igual que la militar, son de riesgo y cuando se entra en ella, tras sufrir una fuerte oposición y unas pruebas físicas y psicológicas, se está asumiendo que en un momento determinado puede ser herido o muerto en el cumplimiento de su deber. Estas profesiones son de “servicio” a sus conciudadanos, debiendo tener como código de honor, acudir en ayuda de los demás, se esté o no de servicio oficial.

 

La utilización de los medios de protección de la policía cuando patrulla por las calles de las ciudades, debe ser el adecuado, sin crear miedos ni inquietudes, debiendo disponer de más medios cuando se produce una alteración de la tranquilidad que genera en violencia. No siempre se podrá, pero si no se dispone de los medios necesarios, se “intentará contener” la situación, hasta que lleguen en minutos los efectivos policiales, con los medios de protección específicos para el escenario planteado.

 

Los líderes de opinión deben ser responsables en la emisión de sus opiniones. A veces, tras producirse un accidente con muerte en la construcción, parece que la inseguridad reina en la misma y que no se cumple la normativa sobre riesgos laborales. Lo mismo ocurre en otros acontecimientos similares.

 

De todo incidente con efectos sobre las personas y bienes, se deben extraer “lecciones aprendidas” y modificar procedimientos, normas de actuación, medidas de seguridad, etc., siempre de una forma racional, porque si actuamos según la ley del péndulo, podremos tener efectos negativos.

 

La policía debe ejercer el control social que beneficie la convivencia ciudadana, entenderlo de otra manera es tergiversas su verdadera misión.

 

 

  1. Publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos el 25 noviembre de 2014, siendo su identificación 134/2014

  2. One Magazine, del grupo Atenea con fecha 13 de diciembre de 2014.

  3. La Voz de Galicia de 29 de noviembre de 2014 La agente muerta y su compañero herido en Vigo no tenían chaleco antibalas.

  4. El general Guinea ha estado destinado en Washington y Nueva York, en esta última ha formado parte del estado mayor de las Naciones Unidad y ha sido jefe de la Célula de la ONU para el Líbano.

 

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